Solo quedo
El perfume en la almohada
En el lecho el contorno cincelada
Testigo del desenfreno la pasión
Dos cuerpos ardientes
Toque el cielo con las manos
Acariciándote el vientre
Goloso bese las estrellas
Que llevas en tus pechos
La luna estaba llena
Pero ante tantas caricias
El manantial cedió
Entregados uno al otro
La felicidad en tu rostro
Tú cuerpo transmitía pasión
Navegamos los dos
La noche se hizo cómplice
Alargando su estadía
Yo era todo tuyo
Tú eras toda mía
Hermosa y extenuada quería
Que se extendiera el día
Disfrutando de la compañía
De nuestro amor

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
elchinojuanca0@gmail.com